CRIMINALES FAMOSOS. GANSTERS Y DELINCUENTES

    CARYL CHESSMAN (1921-1960).
  Gángster americano

Criminal habitual con dos sentencias de muerte (aunque no asesino), murió en la cámara de gas en California en mayo de 1960.

Fue calificada esta sentencia por el mundo entero como "pena inmerecida" y "hecho monstruoso".

El 19 enero 1948, un pistolero utilizando una luz roja como las que lleva la policía asaltó y violó a dos jóvenes en menos de tres días. Se le conoció como el "Bandido de la luz roja" y Chessman fue acusado de ser él y declarado culpable, entrando en la celda de la muerte de la prisión de San Quintín el 3 de julio de 1948.

Chessman, convicto de secuestro, robo y asaltos sexuales contra dos jóvenes, había sucumbido a la ley que había burlado desde los 15 años. Durante su vigilia en la celda de la muerte, escribió tres libros sobre sus experiencias, y una novela.

El primero, Celda de la muerte 2455, fue un best-seller produciendo derechos de autor que capacitaron a Chessman a financiar una campaña para convencer a los juristas federales y estatales que no le habían sido concedidas todas las garantías legales en sus procesos.

La queja se basaba en la muerte de una taquígrafa del tribunal antes de haber podido transcribir todas las notas que había tomado en el curso de su proceso en 1948.

Según Chessman, la transcripción, preparada por otra taquígrafa, no reflejaba la verdadera versión de los procedimientos.

El Fiscal general de California declaró sin embargo que Chessman era culpable y que la ley tenía que seguir su curso.

Los doce años que siguieron fueron de lucha denodada porque le creyeran inocente. Ocho veces dispusieron la fecha de su muerte, aplazándola otras tantas. Millones de telegramas, asaltos a las embajadas norteamericanas en diversos países, como protesta, manifestaciones para que se liberase a Chessman...todo fue inútil.

El 2 de mayo de 1960 Caryl Chessman inhaló el gas hidrocianhídrico y a los ocho minutos y diez segundos era declarado muerto, siendo la cuarta persona ajusticiada con la pena capital impuesta por la Ley Lindbergh. Antes de su ejecución dejó una declaración en la que decía: "En mi existencia fui culpable de muchos crímenes, pero no de aquéllos por los que me habéis arrebatado la vida".

Y terminaba así: "Ahora que el Estado se ha tomado su venganza, me gustaría preguntarle al mundo qué ha ganado con ello".


Museo de Antropología Médico-Forense Paleopatología y Criminalística
PROFESOR JOSÉ MANUEL REVERTE COMA