SILLA ELECTRICA

La pena de muerte en la silla eléctrica o electrocución es una forma de pena de muerte que se aplica en Estados Unidos, Filipinas y China. Se usó por primera vez en el Estado de Nueva York el 24 de junio de 1889. El Gobernador David B. Hill firmó el 4 de junio de 1888 el Decreto instaurando el sistema que substitía a la horca. El primer delincuente ajusticiado de esta forma fué un hombre llamado William Kemmler, convicto de haber asesinado a su amante en la ciudad de Auburn, Buffalo, el 6 de agosto de 1890. Una corriente de 1700 voltios, repetida tres veces, abrasó su cuerpo. La primera no le produjo la muerte instantánea y la segunda hubo dudas, pero la tercera acabó con su vida.

Posteriormente se instaló otra silla eléctrica en la prisión de Sing-Sing, perfeccionada en relación con la primera.

El sistema consta de una silla de brazos donde se sienta el reo. Se le sujetan brazos y piernas con correas y se pasa otra en torno al tórax para fijarle bien al sillón. Un casco de cuero cubre su cabeza, rapada previamente. Uno de los polos del circuito por el que pasa la corriente, el ánodo, va colocado en el interior del casco y el otro, cátodo, se sujeta a la pantorrilla de la pierna derecha. Esponjas con agua establecen el contacto con la piel. El reo es tapado con una capucha negra. La experiencia ha demostrado que primero se debe enviar una corriente de 2.000 voltios que deja inconsciente al reo, y luego para rematarle, se le envía otra descarga de 1.000 voltios y más tarde una tercera de otros 2.000 voltios.

La silla permanece en el centro de una sala con piso de caucho aislante con una vidriera de cristal que la rodea y tras de la cual se sitúan los testigos oficiales de la ejecución. El médico de la prisión, terminada la ejecución, certifica la muerte del reo.

Los abolicionistas de la pena de muerte han tomado como apoyo para que se elimine la silla eléctrica, el hecho demostrado de que no siempre muere inmediatamene el reo y que hay pruebas de intenso sufrimiento. Son numerosos los casos en los que se la hecho revivir aplicándoles respiración artificial y otros, que han resistido la corriente eléctrica como fueron los casos de Jim Williams, Rosie Judo y otros que resistieron la corriente durante 20 minutos y más y hubo que desistir de la ejecución e indultarlos. Se sabe científicamente que hay personas resistentes a la electricidad, especialmente aquellas que por su profesión (electricistas por ejemplo) reciben frecuentes descargas eléctricas accidentalmente.


Museo de Antropología Médico-Forense Paleopatología y Criminalística
PROFESOR JOSÉ MANUEL REVERTE COMA