EL ARSENICO, ARMA LETAL Y OTROS VENENOS

Desde tiempos muy remotos, el Arsénico ha sido conocido. ARISTOTELES (s.IV a.C) nos habla del sandarach, sandaraco u oropimente que es el sulfuro de arsénico (trisulfureto) conocido ya por los griegos, que se encontraba en las minas de oro y plata. La legislación de Atenas prohibía hablar de los venenos y por eso quizás HIPOCRATES habla muy poco de ellos, para que los asesinos en ciernes no se aprovechasen de sus conocimientos.

DOSCORIDES en su "Libro de los venenos" habla de la hierba sardónica porque se encontraba en Cerdeña traída por los cartagineses desde el Norte de Africa y cuyo terrible efecto era el trastornar los sentidos y deformar los labios en un rictus que se ha conocido como "risa sardónica".

TEOFRASTO en "Historia de las plantas" y NICANDRO en "Alexifarmaca y "Theriaca" habla extensamente de toda clase de venenos. GALENO cuando estaba ya en Roma ataca a los autores antiguos que fueron los primeros en hablar de venenos.

Ya en la Biblia y en la Odisea se habla de envenenamientos con diversas substancias: vegetales, animales y minerales. Los textos bíblicos hacen raras alusiones a los venenos. El Levítico (III, 17) recomienda a los hebreos lavar cuidadosamente los vasos de bronce y les prohibe comer la grasa o la sangre de los animales. El Deuteronomio (XXIX, 18) les ordena: "Que no haya entre vosotros raíz que produzca veneno ni absinta, que era considerada como un tóxico que daba sabor amargo al agua y producía la muerte (Apocalipsis, VIII, 10-11). Concretamente habla de Lysias, general sirio que mandaba los ejércitos de Antioco Epifanes que fué envenenado.

Y el arsénico que ya lo conocían desde la antigüedad, fue sin embargo el veneno favorito para quitar de en medio a alguien que estorbase, tanto es así que fue llamado "polvos de sucesión", porque se administraba para heredar a algún pariente, o algún esposo o esposa que estorbase. La ventaja sobre otros venenos es que no tenía sabor ni olor y de ahí la facilidad de su administración sin que la víctima se apercibiese. Se mezclaba con facilidad con líquidos, bebidas, o con las comidas. Parecía azúcar. Fue llamado "el rey de los venenos". Y fue el arma letal preferida durante la Edad Media. Los romanos ya conocieron sus efectos mortíferos, por haber muerto accidentalmente con mucha frecuencia los mineros que inhalaban el polvillo que flotaba en el aire al extraerlo de diversos yacimientos minerales. La tristemente famosa LOCUSTA fue la gran envenenadora romana, que creó una verdadera "academia" de envenenadores con numerosos discípulos, como COMIDIO que aconsejaron a los distintos emperadores de quienes fueron favoritos y consejeros en el arte de suprimir a quienes les estorbasen. Se sabe que la madre de Calígula usó de sus consejos para envenenar a su propio hijo. Agripina se sirvió de ella y su hijo el emperador Nerón. Agripina le encargó la elaboración de un veneno para deshacerse de Claudio y Nerón también recurrió a sus servicios para envenenar a su hermano Británico, pero impacientado éste porque el veneno no producía el rápido efecto que esperaba, Locusta preparó otro de más rápidos efectos siendo recompensada generosamente por el emperador romano. Más tarde GALBA mandó dar muerte a la envenenadora.

Los griegos conocían toda clase de venenos y no sólo los tradicionales, prueba de ellos es que en el Juramento que tenían que hacer sus discípulos, HIPOCRATES señalaba: "No administrar a nadie una droga homicida o un pesario abortivo". Conocían los compuestos arsenicales. DEMOCRITO proponía pulverizar tres veces, compuestos arsenicales en salmuera y azafrán. El arsénico sulfurado lo conocían bien así como su propiedad de volatilizarse formando arsénico en laminillas de color dorado. Lo trataban con vinagre, dejaban desecar, luego lo mezclaban con sal de Capadocia, lo quemaban y pulverizaban hasta obtener una especie de alumbre como ellos lo llamaban, blanco y compacto (era el ácido arsenioso).

Ya en el s. XI se conocían tres clases de arsénico: blanco (trióxido de arsénico), amarillo (trisulfurato de arsénico) y rojo (disulfurato de arsénico, rejalgar). El dorado oropimente (aureopigmentum de Galeno e Hipócrates) era utilizado por ellos externamente para curar las úlceras. Se creía que el oropimente encerraba la clave de la piedra filosofal.

SANTOS DE ARDONIS publica en Venecia (1592) su "Opus venenis" una buena parte de la cual está dedicada a la Historia de los venenos. ARNAU DE VILANOVA publica su "Tractatus de arte cognoscendi venerna cum quis timet sibi ea administrare".

El arsénico es alotrópicoi y anfótero. Una de sus formas alotrópicas es negra y amorfa, otra, amarilla y cristalina. Cuando se reduce por medio de hidrógeno origina un gas sumamente tóxico, incoloro, inflamable y de olor aliáceo llamado arsina. Un trióxido de esta substancia fue aislado por primera vez por el alquimista árabe GEBER. Un derivado de este gas es la lewisita (colorovinildicloroarsina) utilizado en la guerra química.

El cruel Mitrídates ensayaba sus fórmulas de venenos, tanto en condenados a muerte como sobre él mismo. Hizo así notables descubrimientos y se convirtió en un experto en el dominio de substancias venenosas, tanto que no pudo quitarse la vida con ningún veneno cuando llegó el momento de su derrota, al ser destruído su palacio en Crimea por Pompeyo el año 63 a.C. tuvo que recurrir a uno de sus esclavos para que le diese muerte con su espada. Al expoliar Pompeyo la Biblioteca del palacio, encontró el gran secreto de Mitrídates, la fórmula de la triaca que era una mezcla de venenos entre los que figuraba el arsénico. Había descubierto y perfeccionado el procedimiento de la inmunización artificial es decir de la seroterapia. PLINIO lo confirma cuando declara que "fue el primero en mezclar a los antídotos la sangre de los patos del Ponto porque viven de animales venenosos". Cada mañana desde su juventud, asesorado por Crateuas, un experto en venenos que era su consejero tomaba pequeñas cantidades de diversos venenos para inmunizarse y que no pudiesen envenenarle sus enemigos.

La fórmula de la triaca había sido inventada por el famoso médico ANDROMACO dedicándoselas al emperador Nerón. ANDROMACO escribió la fórmula en verso para que no pudiese alterarse fácilmente.

El m i t r í d a t o que recibió ese nombre por el Rey del Ponto, fue uno de los más famosos contravenenos utilizado en la antigüedad. Su fórmula era según los cronistas:

Costus...... 1 parte
Acorus...... 5 partes
Hipericón
Goma
Sagapenum 2 partes
Jugo de acacia
Iris de Iliria
Cardamomo
Anis........... 3 partes
Nardo de las Galias
Raíz de Genciana 4 partes
Hoja de rosa secas
Lágrimas de pavot
Persil 4 partes
Casia
Lichen de polium 6 partes
Pimienta larga
Styrax............ 5 partes
Castoreum
Incienso
Jugo de hiopaisto 6 partes
Mirra
Opopanax
Hojas de malobatbre....... 6 partes
Flores de juncos redondos
Resina de Terebinto
Galbanum
Semilla de zanahoria de Creta
Nardo 4 partes
Bálsamo
Thlaspi............. 5 partes
Raíz de Ponto.. 6 partes
Azafrán
Gengibre 8 partes
Canela

Se mezcla todo con miel después de triturarlo. Se toma de toda la mezcla una cantidad del tamaño de una nuez, dilúyase en vino y se hace beber como antídoto.


Museo de Antropología Médico-Forense Paleopatología y Criminalística
PROFESOR JOSÉ MANUEL REVERTE COMA